El proyecto editorial, dirigido por Juan Gavasa, Martha Bátiz y José Antonio Villalobos, reunió a 25 escritores hispanocanadienses en una obra coral que convirtió Montreal en escenario y protagonista de relatos escritos desde diferentes generaciones, procedencias y sensibilidades
La ciudad de Montreal, su diversidad cultural, sus calles, sus habitantes y las múltiples formas de vivirla constituyen el territorio común de Historias de Montreal, un proyecto editorial dirigido por los escritores Juan Gavasa, Martha Bátiz y José Antonio Villalobos que reunió a 25 autores residentes en Canadá con el propósito de construir una mirada literaria en español sobre una de las grandes metrópolis norteamericanas.
Publicado en 2019 por Lugar Común Editorial, con sede en Ottawa, el libro nació como una iniciativa de la Comunidad de Escritores IMAGINA, creada en Toronto en 2014 para fomentar la creación literaria en español en Canadá y generar espacios de encuentro y colaboración entre autores procedentes de distintos países.
Historias de Montreal reunió a escritores de origen mexicano, colombiano, peruano, venezolano, salvadoreño, boliviano, brasileño y español, todos ellos residentes en Canadá y con experiencias y trayectorias muy diversas. El resultado fue una colección de 25 relatos en los que Montreal aparece unas veces como escenario y otras adquiere un protagonismo decisivo dentro de la propia narración.
El proyecto partía de una idea fundamental: escribir sobre Canadá desde dentro. No se trataba tanto de construir un discurso sobre la emigración o de contemplar la sociedad canadiense desde la perspectiva del recién llegado, sino de reivindicar la capacidad de los escritores en español para narrar las ciudades de las que también forman parte.
Ese planteamiento ya había estado presente en Historias de Toronto, publicado en 2016 y dirigido igualmente por Bátiz, Gavasa y Villalobos. Aquella primera experiencia reunió a doce autores y nació con la voluntad de mostrar Toronto desde la mirada de escritores que se consideraban parte de la sociedad canadiense. “Aunque hispanos, somos también canadienses porque este es el país en que vivimos y sobre todo la ciudad que nos acoge”, explicaba entonces Juan Gavasa al presentar el proyecto en Radio Canadá Internacional.

De Toronto a Montreal
La buena acogida de aquella primera experiencia llevó a IMAGINA a trasladar el concepto a Montreal. Si el primer libro había convertido Toronto en materia narrativa, la segunda entrega ampliaba considerablemente la nómina de escritores y se adentraba en una ciudad con una personalidad cultural y lingüística especialmente compleja.
El desafío no consistía únicamente en reunir relatos relacionados con Montreal. Bátiz, Gavasa y Villalobos desarrollaron un intenso trabajo de selección, lectura y edición para conseguir que 25 voces distintas terminaran formando parte de un mismo proyecto literario.
Los autores pertenecían a generaciones diferentes y acumulaban experiencias igualmente diversas dentro del ámbito de la creación. Esa heterogeneidad fue precisamente uno de los elementos buscados por los responsables de la edición, pero obligaba también a encontrar un hilo conductor capaz de aportar unidad al volumen.
José Antonio Villalobos, fundador de IMAGINA, explicaba entonces que detrás de la selección existía un “plan literario” destinado a proporcionar coherencia al libro a medida que el lector avanzaba de un relato a otro. La publicación canadiense Hispanophone destacaba igualmente que el trabajo de los tres editores fue mucho más allá de recopilar textos y supuso numerosas horas de lectura, selección y reflexión hasta encontrar un equilibrio entre pluralidad y coherencia.
De este modo, Montreal funciona como el gran elemento vertebrador de la obra. En algunos relatos permanece en segundo plano; en otros condiciona las vidas de los personajes y, en ocasiones, se convierte directamente en protagonista. Ficción y realidad se entrecruzan para componer un mosaico de una ciudad multicultural observada desde sensibilidades muy diferentes.
El hispanista Norman Cheadle, autor del prólogo, establecía incluso un paralelismo entre Montreal y el París literario de Julio Cortázar: una ciudad susceptible de ser reinventada desde múltiples ángulos y, en este caso, desde la lengua española.
El español como parte de la cultura canadiense
Más allá de su dimensión estrictamente literaria, Historias de Montreal planteaba también una reflexión sobre el lugar del español dentro de la cultura canadiense.
Los responsables del proyecto reivindicaban una literatura escrita en español que no necesitara justificarse únicamente desde la condición migratoria de sus autores. Sus escritores procedían de distintos lugares de América Latina y España, pero compartían su residencia en Canadá y una relación cotidiana con las ciudades sobre las que escribían.
Esta filosofía ya había definido Historias de Toronto. En aquella ocasión, Gavasa explicaba que la intención era hablar “como ciudadanos canadienses que escribimos en español”, alejándose conscientemente de una mirada exclusivamente asociada a la emigración.
Historias de Montreal profundizó en ese planteamiento y amplió la escala del proyecto. De los doce escritores reunidos en Toronto se pasó a 25 autores, consolidando una iniciativa que pretendía contribuir a hacer visible la creación literaria en español dentro del panorama cultural canadiense.
La propia diversidad de procedencias de los participantes reproducía, además, uno de los rasgos esenciales de las grandes ciudades canadienses: su carácter multicultural. El español actuaba así como lengua común entre autores con biografías, referencias culturales y formas de aproximarse a la literatura muy diferentes.

Un proyecto con vocación de continuidad
Historias de Montreal fue presentada en mayo de 2019 en el marco del prestigioso festival literario Blue Metropolis de Montreal, donde el proyecto fue definido como una nueva mirada narrativa sobre el paisaje urbano canadiense y una reivindicación del español como parte de la cultura del país.
La publicación daba continuidad a una colección que había comenzado tres años antes con Historias de Toronto. Aquella primera entrega había conseguido agotar su edición y había demostrado que existía un espacio para proyectos colectivos capaces de conectar la literatura escrita en español con la realidad cultural canadiense.
Los responsables de IMAGINA llegaron entonces a plantear nuevas ciudades como posibles escenarios de futuras entregas, entre ellas Vancouver, Nueva York o Boston, extendiendo el concepto más allá incluso de las fronteras de Canadá.
Vista con la perspectiva del tiempo, Historias de Montreal representa una experiencia singular dentro de la literatura hispana desarrollada en Canadá. No solo por reunir a 25 escritores alrededor de una misma ciudad, sino por hacerlo desde una premisa que definió todo el proyecto: entender el español como una lengua más desde la que contar la realidad canadiense.
Bajo la dirección editorial de Juan Gavasa, Martha Bátiz y José Antonio Villalobos, el libro convirtió así Montreal en un territorio literario compartido y demostró que una ciudad puede ser contada desde muchas geografías personales, diferentes acentos y múltiples memorias sin perder por ello su identidad. Al contrario: precisamente esa suma de miradas permite acercarse a la complejidad de una de las ciudades más diversas de Norteamérica.